viernes, 18 de diciembre de 2020

Discapacidad, Diferencia e Inclusión

Al acercarnos a la idea de valorar la diversidad, es necesario primero preguntarnos ¿Cómo podemos visibilizar que todos somos diferentes sin poner el foco en aquellos con discapacidad? Pareciera que, en el ámbito educativo, diferencia fuera sinónimo de discapacidad. El punto central de esta entrada es refutar la idea anterior, es decir, que diferencia no es algo que solo poseen aquellos con discapacidades, sino que es una característica de todas las personas, es decir, todos somos diferentes, y todos somos iguales en el hecho de ser diferentes. Lo clave de lo anterior es que significa que el rotular a una persona de “diferente”, además de ser tan irrelevante como rotular a una persona de “persona”, también implica enfocarse en aquello en particular que lo hace diferente, y al tratarlo como “diferente” como si no lo fuéramos todos, conlleva un trato especial que es muy susceptible a la discriminación. Centrarse en las diferencias de cada persona es clave para la educación de todos y todas, y es también el centro de la idea de valorar la diversidad en el aula, pero también hay que tener cuidado al utilizar a las personas con discapacidad como los “íconos” de la diferencia, pues puede darse a entender que solo discapacidad implica diferencia.

Para ver un ejemplo y reflexionar en torno a éste, podemos ver el cortometraje “Ian”:

El cortometraje es una historia animada argentina basada en hechos reales que cuenta la historia de Ian, un niño con parálisis que se ve excluido por los otros niños en un patio de juegos a partir de burlas o miradas descalificadoras. Finalmente, de manera simbólica sus compañeros luchan por que Ian no sea excluido del patio de juegos, y lograr disipar las barreras que le impedían participar desde sus capacidades. Notoriamente, el cortometraje no presenta diálogos, sino que se enfoca en la expresión de los personajes mediante el lenguaje corporal e imágenes metafóricas. 

Lo interesante de este cortometraje es que retrata cómo la discriminación nace al momento en que los pares conciben a otro como “diferente” en contraste a ellos, que serían los “normales”. Esta lógica implica una exclusión en términos semánticos, pues se concibe a una persona como esencialmente distinta al grupo en general.

Es ilustrativo el hecho que podemos asumir que Ian no era el único niño con discapacidad del cortometraje, pues podríamos especular que su compañero de anteojos tiene algún tipo de discapacidad visual, pero en la historia él no se presenta como alguien externo al grupo, pues su diferencia no se ve acentuada por estar en el foco de los demás y ser víctima de burlas. 

Podría ser interesante pensar que el cortometraje no se trata de la idea de inclusión, sino que en el tópico del bullying, aunque sean dos temas muy ligados entre sí. El hecho de usar a un personaje con discapacidad como el protagonista de una situación que retrata la aceptación de las diferencias de todos y todas, si bien visibiliza un problema real que es la mayor discriminación que suelen sufrir las personas con discapacidad, a la vez se puede pensar que revictimiza a aquellos que ya fueron victimas de discriminación al alimentar una narrativa donde, nuevamente, sólo discapacidad equivale a diferencia y sólo aceptar a éstos equivale a inclusión. Si bien lo anterior no es una crítica al cortometraje en particular, sobre todo por el hecho de ser basado en una historia real y no un ejercicio creativo, es necesario poner sobre la mesa la idea de que es difícil concebir cortometrajes sobre inclusión que no traten sobre personas con discapacidad, pues cuando ya abordan otro tipo de diferencias, pareciera que empiezan a tratar de otros temas que ya no son inclusión, pero realmente si lo son.

 

Fuente:  https://www.youtube.com/watch?v=OHma93eZiBY 

Neurodiversidad en el Aula por Thomas Armstrong

 


En el capítulo nueve ("Neurodiversidad en el aula") de su libro "El poder de la neurodiversidad: las extraordinarias capacidades que se ocultan tras el autismo, la hiperactividad, la dislexia y otras diferencias cerebrales" del año 2012, Thomas Armstrong propone que la fusión entre la educación especial y la convencional, permitiría que el aprendizaje de todos los niños y niñas fuera mucho más beneficioso. 

“Es necesario un cambio radical en la actitud, y que padres,

 educadores y miembros de la comunidad empiecen a concebir a las

 personas con discapacidades como parte del espectro de las 

capacidades humanas” (p. 177).


¿Por qué la escuela especial y la escuela convencional por separado, no permitiría un aprendizaje beneficioso?

Armstrong menciona que ambos tipos de escuela tendrían aspectos negativos.

Por su parte la ESCUELA ESPECIAL:
  • Se centra en la carencia y disfunción, más que en las potencialidades y habilidades de los estudiantes. 
  • No suele ser estimulante para el aprendizaje, pues no hay elementos dinámicos para enseñar. 
  • Los niños y niñas que asisten a estas escuelas suelen ser segregados, acosados, insultados por los demás. 
  • Pueden haber castigos desproporcionados por parte de los y las profesoras. Encontrándonos con diversos casos donde ha habido vulneración de sus derechos. 
  • Entre otros. 


Por su parte la ESCUELA CONVENCIONAL:
  • Es restrictiva. 
  • Se exige rendimiento académico.
  • Genera estrés en el estudiante. 
  • Se evalúa a través de pruebas estandarizadas, que incluye énfasis en materias de lenguaje, matemáticas y ciencias, dejando de lado otras materias que también son importantes. 
  • Entre otros. 

¿Cómo sortear estos aspectos negativos?: AULA NEURODIVERSA

Armstrong propone la idea del Aula Neurodiversa, como una forma de sortear los aspectos negativos de los dos tipos de escuela por separado. Así, busca disolver esta dicotomía entre "especial" y "convencional". 

“El concepto de neurodiversidad ofrece un planteamiento

 alternativo en el que se empiezan a disolver las viejas divisiones que

 separan a las personas con discapacidades de las personas 

presuntamente normales” (p. 177). 


Algunas características del Aula Neurodiversa:
  • Pone énfasis en las capacidades, y entrega expectativas elevadas pero realistas a los y las estudiantes. 
  • Todos y todas las estudiantes pueden realizar las materias. Para esto, son acompañados y se les entregan refuerzos pedagógicos específicos. 
  • Se celebra y enseña que todos y todas somos diversos
  • Se basa en la idea de proyecto universal de enseñanza (que implica que al eliminar barreras  para un grupo, se puede reforzar también a otros grupos).
  • Tanto estudiantes que tienen un diagnóstico, como estudiantes que no tienen un diagnóstico comparten en clases. 
  • Posee tecnologías de asistencia
  • Considera el medioambiente
  • Pone énfasis en las relaciones humanas para estimular el aprendizaje y el desarrollo. 
  • Considera el desarrollo natural de cada estudiante, y este se evalúa según progreso individual
“El único modo de que la inclusión realmente funcione es convencer a los profesores de que los estudiantes tradicionalmente excluidos de la clase convencional constituirán un elemento positivo en sus clases. Cuando un profesor ve entrar en clase a un niño con dislexia, debería pensar: ‘Un potencial ingeniero o empresario’” (p. 183).

Reflexión: 

Es relevante mencionar que Thomas Armstrong escribe acerca de estas ideas de su realidad Estadounidense, por lo que sería ideal que pudiéramos replicarlo en escuelas de Latinoamérica (transformándolo acorde a nuestro contexto), y así poder entregar la oportunidad a todos y todas las estudiantes de poder desarrollarse y aprender en un entorno en el que se le potencialice, se le muestren sus habilidades y capacidades propias, se les evalúe de acuerdo a su propio progreso y no comparando con grupos normativos. Y al mismo tiempo, se les acompañe en los procesos de aprendizaje y se les incentive a desarrollar capacidades distintas a las que se les da importancia actualmente (como arte, música, literatura, etc). 

Referencias:

Armstrong, T. (2012). Capítulo 9: Neurodiversidad en el aula. En El poder de la neurodiversidad: las extraordinarias capacidades que se ocultan tras el autismo, la hiperactividad, la dislexia y otras diferencias cerebrales (pp. 167- 184). Buenos Aires, Argentina: Paidós.






jueves, 17 de diciembre de 2020

"Si el sistema educativo fomentara el respeto a la diversidad (...) desde pequeños, esto no pasaría..."


*Fragmento de "Merlí" (2015) temporada 1-capítulo 12.

    Esta escena es parte del capítulo 12 de la primera temporada de la serie española de Netflix; "Merlí",  producida por Veranda Tv, iniciada en 2015 con la primera temporada, hasta la tercera temporada estrenada tres años despúes. En el fragmento, se puede apreciar a dos jóvenes, Gerad y Marc, burlandose de la manera de hablar de un nuevo estudiante , Oliver, quien dice ser gay. 

    Ante las burlas, el profesor de filosofía, Merlí, interviene y comenta indignado que: "si el sistema educativo fomentara el respeto a la diversidad (...) desde pequeños, esto no pasaría...", una frase que tiene plasmada una crítica hacia el sistema educativo imperante, que si bien alude al contexto de la educación española, podemos llevarlo a la situación que se vive en Chile en cuanto al respeto hacia la diversidad en las aulas.

     En el país, desde mediados del siglo XX  hasta la actualidad, se han empezado a plantear postulados, reflexiones y acciones acerca de cómo practicar la inclusión educativa y la valoración a la diversidad en los establecimientos educacionales. No obstante, ni siquiera hoy en día, con todas las políticas y leyes que han sido creadas para fomentar el respeto a la diversidad  se ha podido solucionar del todo. 

    Específicamente, tal como lo expone Goñi (2009), en los años '60s y 70's, se comenzó a emplear el término de "necesidades educativas especiales" (NEE), a partir del cual inicia la propuesta/crítica/reflexión de la necesidad de replantearse las maneras en que se entendía la educación en las escuelas. En este sentido, se demarcó que el objetivo de la educación escolar era formar y desarrollar en los y las alumnos/a herramientas de socialización y habilidades/conocimientos necesarios para desenvolverse en el mundo, brindándoles a cada uno/a de los y las estudiantes los medios, servicios y recursos, necesarios para garantizar el aprendizaje (Goñi, 2009). Lo anterior, debía lograrse independiente de cuales sean las necesidades personales de cada estudiante, ya que era rol del establecimiento educativo adaptar sus enseñanzas para que así todos lograsen el objetivo (Goñi, 2009).

    Luego, en los años 90's, el concepto de "necesidades especiales" cobró aún mas importancia, aunque ya no se basaba en las condiciones personales de cada alumno/a sino mas bien a las características y apoyos con las que debía cumplir el aula para garantizar que todos los y las que las conforman obtuviesen el aprendizaje esperado sin exclusiones (Goñi, 2009).

    A partir de entonces, se han tomado diversas medidas para lograr una educación inclusiva, por ejemplo en 2015 se decretó en el país
la Ley 20.843 de Inclusión Escolar,  pero entonces ¿por qué aún no se logra del todo?


    Ante esta interrogante, Claudia Matus (doctora en educación) y Carolina Rojas (doctora en sociología) redactan un texto publicado el 2015 cuyo título es: "Normalidad y diferencia en nuestras escuelas: a propósito de la ley de inclusión escolar", en el que básicamente  desarrollan la manera en que se concibe lo "normal" en las aulas o lo que se desvía de aquella norma, y es que en todo el sistema educativo existe una conceptualización de lo que es esperado (como rendimiento y comportamientos), sin embargo, hay quienes no pueden seguir aquello, ante lo cual se atribuye la concepción de "desviado", que a la larga es lo que se considera como “diferente”, pero aquella percepción no son más que valoraciones normativas culturales y sociales. Por lo que para lograr buenas políticas de inclusión y no perpetuar las lógicas de discriminación no debe trabajarse sobre la persona etiquetada como “diferente” sino más bien con quienes asignaron tal etiqueta.

    En este sentido, cuando se descubre un estudiante distinto a lo esperado en el aula se busca clasificar o diagnosticar su situación, lo cual muchas veces surge desde los supuestos valóricos formulados desde aprendizajes socioculturales de quien “diagnostica”, siendo una clasificación teñida de estereotipos y prejuicios (Matus & Rojas, 2015).

    Las autoras Matus & Rojas (2015), además destacan que una de las mayores trabas al momento de pensar en una educación inclusiva es la percepción de que lo diverso es diferente, y que como tal debe trabajarse con distintas herramientas que con los “normales”, en otras palabras, si la sala de clases no tiene homogeneidad y “normalidad” en los estudiantes se considera que aquel que sale de la norma es un problema.

    Lo anterior es uno de los conflictos que impiden lograr que el sistema educativo logre la inclusión educativa, ya que, considera diverso a los/las estudiantes que no son "normales" cuando en realidad, la diversidad se encuentra en cada una de las personas que habitan en el mundo, y que por tanto, por mas que se opte por una sala de clases homogénea, aquello es y será imposible de tener (Matus & Rojas, 2015). 

-“Si la comprensión del “diferente” y del “normal” se aprende, podemos entonces desaprenderlo o bien aprenderlo de otra manera” (Matus & Rojas, 2015, p.52).


    Por esa razón, es que hay que valorar la diversidad en las aulas, en vez de tolerarla, pues de esa manera se eliminará la concepción de que hay una o varias personas "diferentes", y así también se evitará la discriminación, ya que si todas y todos nos consideramos diversos, no habría diferencias de las cuales burlarse.

"Que les quede claro una cosa a toda la clase, no pienso tolerar ninguna discriminación a los compañeros por ninguna razón, ni por ser gays, ni por ser gordos, ni por ser freakys, ¿entendido? si detecto cualquier conflicto en este sentido seré implacable..."- Merlí, temporada 1, capítulo 12.



*Imagen se la serie española de Netflix; "Merlí", 2015.


*Autora: Valeria Videla Santibáñez.

*REFERENCIAS:
Goñi, J. O. (2009). Transformar para adaptar, adaptar para incluir: una mirada psicoeducativa a la educación inclusiva. En La educación inclusiva: De la exclusión a la plena participación de todo el alumnado; Capitulo 3: pp. 49-62. Institut de Ciències de l'Educació, ICE.
Matus, C., & Rojas, C. (2015). Normalidad y diferencia en nuestras escuelas: a propósito de la Ley de Inclusión Escolar. Revista Docencia56, 47-56.
-Veranda Tv (productor) & Cortéz, E. (director). (2015-2018). Merlí [Serie]. Recuperado de:  https://www.youtube.com/watch?v=8LpXYYQb_8M&feature=youtu.be. 

miércoles, 9 de diciembre de 2020

Reflexión 2 02/12/2020

 Discapacidades intelectuales y del desarrollo


El cambio que se ha generado en la forma en que abordamos y entendemos las discapacidades desde la psicología ha sido considerable. Hasta el año 92’ , para referirse a este tipo de condiciones se usaba ‘’retraso mental’’, concepto que a través del tiempo fue adaptándose para más tarde converger a lo que hoy conocemos como discapacidad intelectual y del desarrollo. Este cambio paradigmático, tiene mucho que ver con cómo comprendemos la condición, y cómo los apoyos que van a generarse van a significar un cambio significativo en sus interacciones de la vida cotidiana.


Es relevante lograr una identificación e implementación de las necesidades de apoyo, las cuales serán relevantes y definitorias para la calidad de vida, bienestar, aprendizaje y participación de las personas con discapacidad. Esta perspectiva, focalizada en los apoyos, resulta ser muy nutritiva en un aula de clase, puesto que dichos recursos de apoyo van a quedar disponibles para lograr beneficiar a todos los estudiantes.


La clase se articula en función de la presentación de 3 estudiantes de posgrado. Quienes han orientado su trabajo académico en torno a identificación de necesidades y construcción de apoyos que operen como puente entre lo que es y lo que puede llegar a ser en términos de una persona en situación de discapacidad.  Es importante considerar la exclusión histórica que ha afectado a las personas con discapacidad, siendo perjudicados por distintas concepciones que han podido influir en el bienestar y calidad de vida de estas personas. En este sentido es relevante  generar conocimiento y avances que pretendan entregar apoyo no tan sólo teórico sino también práctico y que constituya un aporte que mejore su calidad de vida e inclusión en su diario vivir.


martes, 1 de diciembre de 2020

Reflexión 1 (Clase 18/11/20)

Uno de los principios del modelo de pedagogía inclusiva planteado en clases resalta la necesidad de reemplazar visiones deterministas de las habilidades por una perspectiva de la transformabilidad, donde las habilidades de cada sujeto van variando a través del tiempo según sus experiencias e interacciones con otros. A partir de este principio, nos parece interesante verlo a la luz del decreto 170, el cual determina la manera de identificar a estudiantes con “necesidades educativas especiales” (NEE) para establecer las subvenciones correspondientes.

    En primer lugar, el decreto plantea a los estudiantes con NEE como aquellos que necesitan recursos o apoyos adicionales en su proceso de aprendizaje. Desde esta perspectiva, entonces, ¿Qué son apoyos adicionales? En la manera en la que se plantea se hace ver que se conciben las habilidades o necesidades de los sujetos con una lógica de la campana de Gauss, donde hay unos apoyos promedio, y luego unos que pasan a ser adicionales, pero es necesario preguntarnos: ¿Existen estudiantes con necesidades promedio? ¿No pueden cambiar las necesidades a través del tiempo? Si los procesos de aprendizaje dependen de la interacción entre aquellos que están involucrados ¿Cómo podría ser posible determinar las necesidades a partir de un diagnóstico individual? ¿Sólo cuando se patologiza la diferencia implica un apoyo a las necesidades? A partir de estas preguntas se hace presente la concepción médica que subyace en el decreto, lo cual hace ver que si bien se plantea como “alumnos con NEE”, a lo que realmente hace referencia es a estudiantes con diagnósticos, que, obviamente, no son los únicos que son diversos, no son los únicos que se benefician de apoyos personalizados y definitivamente no necesitan del diagnóstico para ser comprendidos desde su particularidad.

    ¿Qué pasó entonces con la idea de la transformabilidad? Es tentador responder a partir de la lógica del decreto 170: existen NEE que son transitorias, ahí está la transformabilidad, pero en las permanentes no. Pero nuevamente se hace presente la prestidigitación del decreto, donde en vez de hacer ver explícitamente lo que quiere decir, esconde rápidamente la palabra “diagnóstico” y la cambia por “necesidades educativas especiales”. Porque realmente lo que quiere decir es eso, las NEE transitorias son necesidades derivadas sólo de diagnósticos (con una manera muy específica de realizarlos, por cierto). ¿Y qué pasa con las otras necesidades, que no implican una relación con un diagnóstico? ¿Hay una jerarquía donde las necesidades derivadas de diagnósticos son todas más importantes que las que no? Si bien el tema da para muchas preguntas, es importante resaltar el centro de la reflexión planteada: la idea de transformabilidad como un imperativo para las perspectivas de pedagogía inclusiva no se ve plasmada en el cuerpo legislativo que refiere a educación inclusiva. Si bien hay componentes del discurso que sugieren lo contrario, finalmente es un ejercicio retórico que enmascara una lógica determinista de las diferencias, donde sólo el diagnóstico valida las necesidades, y donde sólo aquellos que tienen necesidades educativas que son “especiales” (léase, derivadas del diagnóstico según el protocolo) son dignos de una educación que se ajuste a sus necesidades.

¿Cómo entendemos la diferencia?

En el video de youtube "¿Cómo entendemos la diferencia? (adaptación de "Los Coristas")" (Wahl, 2019), se utilizan escena...