lunes, 18 de enero de 2021

¿Cómo entendemos la diferencia?


En el video de youtube "¿Cómo entendemos la diferencia? (adaptación de "Los Coristas")" (Wahl, 2019), se utilizan escenas de la película "Los Coristas" (Christophe Barratier, 2004) para narrar la historia de Pepinot, un estudiante que trata de  ingresar al coro de la escuela. Durante el proceso de audición, Pepinot se siente intimidado ante el coro y sus compañeros, puesto que constantemente había sido criticado por su voz, lo que lo ha llevado a avergonzarse de esta por ser diferente a la del resto.

Ante esto, el profesor del coro busca motivar a Pepinot para que ingrese al coro, haciéndole ver que lo lindo del coro es la variedad y diversidad de las voces, y que su voz es tan importante como la de sus compañeros. De esta forma, busca hacerle ver que todos somos diferentes, y que esta diferencia es sumamente valiosa. 


 "Lo lindo del coro es la variedad de las voces" (Wahl, 2019)


Es interesante la forma en la que se toma el concepto de diversidad en este video, puesto que se realiza una metáfora con el coro y las voces que se presentan en él. Así, podríamos interpretar que el coro serían las aulas educativas (o la educación propiamente tal) y las voces los estudiantes que participan en ella, encontrándonos con que cada voz (estudiante) es distinta y necesaria para hacer que el coro (aula o educación) funcione. 

Al reflexionar, nos damos cuenta de que el sistema educativo actual se ha encargado de convertir las aulas en grupos homogéneos de estudiantes, ya sea a través del uniforme, de los accesorios, de la forma de pensar, de los valores entregados, entre otro elementos. Incluso, a un nivel más macro, los mismos establecimientos educativos han buscado dividirse entre "normales/regulares", y "especiales", segregando a grupos de estudiantes por no calzar dentro de la norma que se espera. 

Consideramos que el sistema educativo debe darse cuenta que todos y todas somos diferentes entre sí, que nos vemos físicamente, nos expresamos, pensamos, reflexionamos, aprendemos de maneras distintas. Y es necesario que las escuelas tomen esa diferencia y comiencen a crear planes de estudio, metodologías de enseñanza, prácticas educativas acorde a la particularidad de sus estudiantes. 

"Como profesores tenemos un gran tarea: reconocer que existe una gran diversidad entre los estudiantes" (Wahl, 2019)



Referencias 

Wahl, A. [MARIA TORREALBA JIMENEZ]. (2019). Diversidad e inclusión. ¿Cómo entendemos la diferencia? [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=4Dfbd6QUzPA 



sábado, 16 de enero de 2021

Educación inclusiva y necesidades de apoyo

 


                            *Fragmento de la película "Al frente de la clase" (2008) hablado en español-castellano.


Breve contextualización: 

 La escena presentada es un fragmento de la película "Al Frente de la Clase", estrenada el año 2008 y dirigida por Peter Werner. Este filme está basado en el libro autobiográfico "Al frente de la clase: cómo el síndrome de Tourette me impulsó a ser el profesor que nunca tuve" publicado el año 2005, escrito por Brad Cohen (personaje principal) & Lisa Wysocky. En resumen, la película relata la vida de Brad Cohen, un niño que padece el síndrome de Tourette (ST), un trastorno hereditario de origen neurológico-psiquiátrico caracterizado por presentar de manera crónica y fluctuante múltiples tics verbales y motores (Cornelio, 2008). La primera parte del fragmento expuesto muestra a Brad en una clase en la que la profesora le hace ir a la oficina del director por interrumpir a sus compañeros/as que trataban de estudiar, y que debido a los "ruidos tontos" que hacía, no les era posible. Luego, se ve como el director le da una última oportunidad para que no haga mas aquellos ruidos ya que los profesores "ya no saben que hacer con él". 

Posterior a esto, se ve a Brad en otra clase, en un colegio diferente, en la que nuevamente lo mandan a la oficina del director, pero este, en vez de castigarlo y culparlo como los anteriores le pregunta: "¿para qué crees que es la escuela? (...) para educarse, para aprender y quitar la ignorancia", y le ordena ir a la presentación de la orquesta del colegio aquella tarde... 

Problematización y reflexión: 

Consideramos interesante que a partir de este fragmento podamos reflexionar acerca de la manera en que los establecimientos educativos y quienes lo conforman logran [o no] la educación inclusiva y la atención a la diversidad de los/as estudiantes. Particularmente, nos gustaría problematizar lo anterior respecto a la manera en que se brinda apoyo y acoge a las personas con discapacidad o con alguna condición médica o neurológica específica en las aulas. 

Primero, consideramos importante conocer el concepto de apoyo en el contexto de la escuela como lo entienden Thompson et al. (2010), el cual alude a los recursos, tácticas y metodologías que se implementan con el fin de promover el desarrollo y aprendizaje mejorando el desenvolvimiento y funcionamiento de la persona. En este sentido, si bien “vivimos en un mundo interdependiente y todos necesitamos de una variedad de apoyos para funcionar en el día a día” (Thompson et al., 2010, p. 9) muchas veces se ha utilizado este concepto para referirse solamente a las personas con discapacidad y/o con trastornos o padecimientos médicos específicos. Lo anterior genera un sesgo hacia las personas mencionadas anteriormente (si no se entiende la totalidad del término) pues todos y todas las personas requieren de apoyos particulares puesto que todos/as tenemos diferentes capacidades y dificultades.

Un segundo concepto importante, y que de igual forma debe comprenderse claramente para no generar sesgo o discriminación son las necesidades de apoyo, definido como “constructo psicológico referido al perfil y la intensidad de apoyo que una persona requiere para participar en actividades relacionadas con el funcionamiento humano normativo” (Thompson et al., 2010, p.9), necesidades que surgen del desajuste existente entre la interacción de las capacidades de la persona y las demandas del entorno. Lo anterior ocurre en toda persona y no solamente se debe centrar la necesidad de apoyo en aquellos/as estudiantes que tienen una discapacidad o condición médica, sino que a cada persona que asista al establecimiento educacional se debe brindar apoyo según las dificultades personales que tenga cada uno/a y así promover el aprendizaje y desarrollo que mejorarán el funcionamiento humano de cada uno/a. Lo que se enfatiza es que, "los y las estudiantes con discapacidad presentarán un patrón e intensidad de apoyo extraordinario, que irá más allá del que requieren sus pares con funcionamiento típico para participar en las mismas actividades y contextos educativos” (Sánchez, López, Amor & Verdugo, 2020, p.2).

En cuanto al video, según lo obtenido de Sánchez et al. (2020) por el decreto de la Convención Internacional de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), Brad merece por derecho que se le brinde una educación inclusiva, que no se respetó en el primer establecimiento que se vió en la escena pues la profesora y el director lo discriminaron y expulsaron del colegio por no poder controlar los tics verbales del síndrome de Tourette.

No obstante, en el segundo colegio, si bien el profesor le envía a la oficina del director, este último le brinda el apoyo que necesitaba. Le pregunta cómo el establecimiento (compañeros/as, profesores…) lo pueden ayudar. Aquello le otorga a Brad la agencia de decidir qué tipo de apoyo requiere, independiente de su condición, lo cual le impulsa a tener “un rol activo en la definición de sus metas, sobre las que se determinarán sus fortalezas y necesidades de apoyo” (Sánchez et al., 2020, p.3), y así puede acceder, participar, aprender y desarrollarse, no solamente para responder a las demandas educativas y exigencias académicas, sino que alcanzar la inclusión en todos los aspectos que la escuela puede ofrecer, mejorando sus resultados personales y alcanzando su máximo potencial.

Por lo que, para una educación inclusiva en todo establecimiento educativo, que considere la diversidad del alumnado (en el que cada uno/a poseerá distintas capacidades y dificultades), idealmente debiese ocurrir que se le dé a todos/as los/las estudiantes el poder de agencia al momento de definir qué necesidades de apoyo requieren para poder desenvolverse y aprovechar al máximo las herramientas y aprendizajes que entrega la escuela, considerando que estos son los principales agentes activos de su propio proceso de aprendizaje (Valle, Cabanach, González & Suárez, 1998).

-Director: "¿Qué podemos hacer?... y me refiero a TODOS aquí en la escuela... ¿Cómo podemos ayudarte Brad?"

-Brad: "Quiero que me traten como a los otros..."


viernes, 15 de enero de 2021

¿Cómo evaluar el aprendizaje de manera que se valore la diversidad en el aula?

 

No es un problema nuevo la pregunta sobre cómo evaluar el aprendizaje, y las críticas no son pocas, pero es claro que existe una manera imperante de evaluar en el contexto escolar, que en muchas situaciones se extiende a la educación superior: las evaluaciones estandarizadas. El atractivo de este tipo de evaluaciones es evidente: son rápidas de aplicar y corregir, se utiliza el mismo instrumento para todos los alumnos del curso, se pueden reutilizar para futuras generaciones, otorgan un resultado cuantificado que permite comparar los resultados a partir de magnitudes y prácticamente se aplican solas, pues el rol del docente pasa a ser de un supervisor durante la aplicación. No obstante, casi todos estos beneficios se desvanecen frente a la rigurosidad en la construcción de instrumentos o las perspectivas de educación inclusiva.

    Crear una evaluación estandarizada en principios no es distinto a crear cualquier instrumento psicométrico; lo que se busca es medir una variable a partir de distintos indicadores. Para ilustrar la idea con un ejemplo, cuando un profesor de matemáticas busca evaluar la capacidad de realizar sumas de dos dígitos de sus estudiantes con una prueba estandarizada, lo que busca realizar es construir un instrumento psicométrico que cuantifique la variable “capacidad de sumar números de dos dígitos” en una escala, y que permita realizar interpretaciones de estos resultados, por ejemplo, en una escala del 1 al 7, los valores bajo 4 significan que no es capaz de sumar estos números, mientras que valores sobre el 4 significan que lo es. Hasta este punto el procedimiento no es muy distinto a la realidad en contextos educativos: se determina algo que evaluar, se crean reactivos (o preguntas) que den cuenta de la variable a medir y se establecen parámetro para interpretar estos valores. No obstante, este proceso carece de las partes más importantes de la construcción de instrumentos: la realización de pruebas piloto y la determinación de parámetros de confiabilidad y validez del instrumento.

    Como bien plantean Prieto y Delgado (2010), si no se determina la fiabilidad y validez de las interpretaciones realizadas a partir de resultados obtenidos de un instrumento, estas interpretaciones no tienen ningún sustento para tener efectos en la práctica. En otras palabras, si no se miden estas propiedades, no hay evidencia que sustente la práctica de reprobar en la prueba de matemáticas al niño que obtuvo una nota 3 y aprobar a aquél que obtuvo un 5. Mas allá de estas implicancias, también es relevante lo anterior al momento de poner en relación distintas evaluaciones. Cuando se promedian distintas notas en un contexto escolar, se está asumiendo que existe tanto una equivalencia entre las escalas, es decir, un 4 en matemáticas representa el mismo nivel de comprensión que un 4 en lenguaje, y también se asume que se puede determinar una magnitud en las diferencias, es decir, que aquel niño que obtuvo un 3 tiene la mitad de capacidades en lo medido que aquel que obtuvo un 5. Sin entrar en más detalle, lo descrito anteriormente retrata que desde la misma lógica de medición de las habilidades a todos los alumnos por igual se puede decir que la práctica común de evaluar a partir de instrumentos estandarizados no cumple con los estándares psicométricos que se requieren para realizar las interpretaciones y derivaciones de éstas que se llevan a cabo en las escuelas.

    A partir de lo anterior es inevitable la pregunta: si la construcción de evaluaciones estandarizadas es un proceso poco viable en contextos educacionales, ¿Qué maneras existen de dar cuenta del proceso de aprendizaje de los estudiantes? Es frente a esta pregunta que la educación inclusiva plantea algunas propuestas. Lo primordial, en primer lugar, es rechazar la evaluación como el fin del aprendizaje, sino pensarla como una herramienta más para apoyar el desarrollo de las capacidades de cada estudiante. Además, es necesario explicitar que valorar la diversidad implica que, tal como los estudiantes son sujetos particulares y distintos entre sí, la manera de evaluar su aprendizaje debe ser igualmente particular y diversa, o como dicen Cullen y Pratt (2007): “a medida que aumente la diversidad en las aulas, también deben hacerlo las prácticas de evaluación” (p. 199). Es por esto que metodologías de evaluación que valoren la diversidad necesitan de practicas diversas, dinámicas, que se adecúen a lo que se busca evaluar y al sujeto evaluado, que le den voz en el proceso al evaluado, que midan más allá de lo cognitivo y lo psicomotor, que involucren a distintos profesionales de la educación, y más que nada, que no se tomen a la ligera como un fin en sí mismas, sino como una manera de evaluar los objetivos de aprendizaje de cada alumno.

    Una evaluación que valore la diversidad en las aulas no implica desechar todo lo estandarizado y reemplazarlo por una entrevista en profundidad, sino que significa conocer las limitaciones de cada metodología, de modo que se complementen entre sí. La entrevista individual, la entrevista con los padres, la observación en el aula, los proyectos grupales, las evaluaciones entre pares, el registro del historial del alumno, las pruebas estandarizadas, entre muchas otras, son todas metodologías que tienen sus debilidades, todas son criticables y todas se pueden llevar a cabo de manera que sea perjudicial para el proceso evaluativo, pero también todas tienen la posibilidad de dar información crucial que ninguna otra puede otorgarla, por lo que es clave ser rigurosos, conscientes y flexibles al momento de utilizarlas. Lo que nunca se debería olvidar es que “los alumnos no necesitan un crítico, sino un acompañante” (Cullen y Pratt, 2007, p. 196)

 

Referencias

Cullen, B. y Pratt, T. (2007). Medir e informar sobre el progreso de cada alumno. En S. Stainback y W. Stainback (coords.), Aulas inclusivas: un nuevo modo de enfocar y vivir el currículo (pp. 195-217). Madrid, España: Narcea Ediciones.

Muñiz, J. (2010). Las teorías de los tests: teoría clásica y teoría de la respuesta a los ítems. Papeles del psicólogo, 31(1): 57-66.

Prieto, G. y Delgado, A. (2010). Fiabilidad y validez. Papeles del psicólogo, 31(1): 67-74.

miércoles, 6 de enero de 2021

Reflexión 4 (Clase 06/01/2021)

Prácticas Inclusivas en los Centros Educativos

 Primero se conversó por qué la inclusión, para algunos autores, podía ser comparada con la analogía de un viaje. Lo anterior porque se ve que la inclusión en los centros educativos es el destino final del viaje, siendo la hoja de ruta o el horizonte para perseguir. Sin embargo, al igual que un viaje, es un proyecto que requiere de equipaje y herramientas que deben acarrearse para poder llegar al destino, estas serían los recursos con los que la escuela cuenta durante su trayecto, tales como motivación, intereses, ideas, proyectos, etcétera. Por último, en esta analogía también se considera que el viaje puede ser largo y engorroso, motivo por el cual deben considerarse los puntos de descanso/paradas que permitirán llegar al destino final, estas paradas deben ser los planes y objetivos de corto plazo que deben irse cumpliendo para avanzar en el proceso. Además se habló del “Índice de la Inclusión”, un instrumento que se utiliza para guiar a las escuelas a tomar medidas para implementar determinadas acciones y así poder iniciar el proceso de transformación hacia la educación inclusiva. 

Sabiendo esto, se unió a la clase una licenciada de psicología que nos presentó a grandes rasgos la tesis que estaba realizando, dentro de la cual, el eje central era el proceso de cambio e innovación que se podían generar en los colegios para desarrollar prácticas inclusivas en los ámbitos escolares. La problemática era la alta deserción escolar que ocurría en colegios municipales de Valparaíso, y para evitarlo se proponía transformar el método de evaluación.  Si bien las evaluaciones cumplen un rol esencial en el proceso de aprendizaje, normalmente los métodos utilizados solo profundizan la segregación y exclusión dentro del alumnado, pues lo único que parece importar es la nota y no la persona ni su proceso de aprendizaje. Por este motivo, es que surge la perspectiva formativa en la cual el o la alumno/a son agentes activos en su propio proceso de aprendizaje, construyéndolo y retroalimentándolo en conjunto con los/as agentes educativos, quienes entregarán resultados sistemáticos del proceso.  Es muy relevante mencionar que las medidas a tomar se implementarían desde una perspectiva contextual, dependiendo de las necesidades y posibilidades de cada colegio, mediante dialogo participativo y decisiones conjuntas entre los y las agentes involucrados/as.

A nuestro parecer, una de las cosas mas interesantes de la clase fue la perspectiva de que los significados que se atribuyen dentro de las prácticas en los centros educativos no son estáticos, sino que pueden definirse y redefinirse generando nuevos significados dentro de un marco cultural compartido. Así para poder cumplir los objetivos propuestos deben establecerse metas claras y comunes, y a su vez transformar la cultura escolar. Esto último es un elemento central para entender la importancia de que se coordine a los actores involucrados en el ámbito educativo; para que se dialogue comunitaria y colectivamente qué se requiere para poder optar por una educación inclusiva. De esta forma, mediante el dialogo reflexivo, se podrá poner en marcha un proceso colaborativo de toma de conciencia en el cual el proceso de aprendizaje de los/las estudiantes debe ser el elemento central, impulsando así la transformación de las prácticas educativas de las escuelas hacia una educación equitativa, inclusiva y enriquecedora, donde todos los y las agentes involucrados forman parte.

 

Referencias:

López, M. (2020). Prácticas inclusivas en los centros educativos [Material del aula]. Universidad de Chile, Santiago. 

sábado, 2 de enero de 2021

Reflexión 3 (Clase 23/12/2020)

 Prácticas inclusivas 

En la clase sobre “Prácticas inclusivas” se realizó la revisión de diversos artículos e investigaciones relacionados a estas.

En el texto “Significados de las prácticas escolares que buscan responder a la diversidad desde la perspectiva de niñas y niños: una aproximación a la justicia social” (Rojas, López y Echeita, 2019) se realiza un estudio entorno a las necesidades que deben ser satisfechas en el aula para el aprendizaje en clases. Así, se destaca que un sistema escolar justo es aquel que toma en consideración las necesidades de los  y las estudiantes (ya sean necesidades del desarrollo, evolutivas, psicológicas, entre otras).

Es relevante destacar que un aspecto del estudio tiene que ver con la participación de los mismos niños y niñas (que cursan cuarto año básico), quienes, a partir de su discurso, reconocen las necesidades (tanto la de ellos y ellas mismas como la de sus grupos de compañeros y compañeras) que deben ser satisfechas para aprender en las clases.  Dentro de estas necesidades encontramos apoyo pedagógico individual, personalización de la enseñanza, acceso, aprender con otros, juego y tiempo de ocio, protección de riesgos físicos y psicológicos, entre otros. Es sumamente relevante e interesante el hecho de que estas necesidades hayan sido reconocidas y hayan salido desde los y las estudiantes, pues ellos y ellas son los protagonistas del aprendizaje y su opinión debería ser la primera en ser escuchada, para que así, se puedan desarrollar planes educativos inclusivos reales que puedan tener efectos relevantes en el aprendizaje escolar.

Por otro lado, en otros artículos se destaca la idea de aprendizaje cooperativo como parte de las metodologías que promueven prácticas inclusivas. Este tipo de metodología tendría aspectos sumamente positivos, como por ejemplo el mejoramiento de rendimiento académico, una valoración de la diversidad aún mayor, el desarrollo de capacidad de escucha hacia las demás personas, entre otros (Duran, 2009, Putnam, 2009, Slavin, 1996). Esto se puede relacionar con el estudio anteriormente mencionado de Rojas, López y Echeita (2019), en el cual se vio que una de las necesidades propuestas por los y las estudiantes de cuarto básico tenía que ver con el aprendizaje en conjunto con otros.

En relación a lo anterior, gran parte de la experiencia escolar de las personas es basada en el aprendizaje individual y competitivo, lo que puede conllevar a estrés y frustración en los y las estudiantes. Consideramos que sería relevante aplicar este principio de aprendizaje cooperativo  para ayudar a disminuir esas sensaciones de malestar, y así generar un aprendizaje más amable.

Dentro de los componentes esenciales dentro del aprendizaje cooperativo, cabe destacar la responsabilidad individual, las habilidades sociales, la interacción cara a cara, entre otros (Johnson y Johnson, 1994). Considerando estos elementos y el contexto pandémico en que nos encontramos, cabe preguntarnos sobre: ¿de qué manera el Corona Virus ha mermado esta capacidad de aprender cooperativamente?, consideramos relevante cuestionarnos esto, pues debido a la pandemia se han cambiado las modalidades de aprendizaje: ahora utilizamos el computador para asistir a clases de manera online, donde por lo general solo vemos pantallas en negro y no los rostros de nuestros compañeros y compañeras.

Por último, en la clase se vio la propuesta del modelo de Meyer y colaboradores (2014), que contempla un diseño universal de enseñanza. Este es una herramienta que ofrece planificar apoyos necesarios o posibles en una escuela al momento de armar las clases. Así se interrelacionan los apoyos para la motivación, para la representación, y para la acción y expresión, con elementos del currículo (metas, materiales, método y evaluación). Por ejemplo, si como profesor busco motivar a los estudiantes en mi clase, puedo hacerlo desde la dimensión de los métodos y así, creo y utilizo métodos que motiven el aprendizaje. Es interesante e importante conocer este tipo de material que otorga herramientas prácticas, pues así podemos tener una bajada de la teoría y poder comenzar a hacer cambios en las aulas educativas mismas.

Para finalizar, se hablaron de diversas prácticas inclusivas que se han ido desarrollando a través del tiempo (por ejemplo las necesidades propuestas por los niños y niñas de cuarto básico, el aprendizaje escolar y el diseño universal para el aprendizaje). Es relevante conocer estos estudios que tienen como protagonista el proponer elementos prácticos que pueden ayudar de manera efectiva a los y las estudiantes que están aprendiendo en las escuelas. Así, es importante que las escuelas comiencen a implementar este tipo de prácticas para garantizar cada vez con más eficacia el aprendizaje de los niños y las niñas, y así, que este aprendizaje sea motivante, y sea verdaderamente inclusivo. De esta forma todos los y las estudiantes podrán beneficiarse de la educación, y no serán excluidos de poder aprender.

 

Referencias:

López, M. (2020). Prácticas inclusivas en el aula [Material del aula]. Universidad de Chile, Santiago. 

viernes, 18 de diciembre de 2020

Discapacidad, Diferencia e Inclusión

Al acercarnos a la idea de valorar la diversidad, es necesario primero preguntarnos ¿Cómo podemos visibilizar que todos somos diferentes sin poner el foco en aquellos con discapacidad? Pareciera que, en el ámbito educativo, diferencia fuera sinónimo de discapacidad. El punto central de esta entrada es refutar la idea anterior, es decir, que diferencia no es algo que solo poseen aquellos con discapacidades, sino que es una característica de todas las personas, es decir, todos somos diferentes, y todos somos iguales en el hecho de ser diferentes. Lo clave de lo anterior es que significa que el rotular a una persona de “diferente”, además de ser tan irrelevante como rotular a una persona de “persona”, también implica enfocarse en aquello en particular que lo hace diferente, y al tratarlo como “diferente” como si no lo fuéramos todos, conlleva un trato especial que es muy susceptible a la discriminación. Centrarse en las diferencias de cada persona es clave para la educación de todos y todas, y es también el centro de la idea de valorar la diversidad en el aula, pero también hay que tener cuidado al utilizar a las personas con discapacidad como los “íconos” de la diferencia, pues puede darse a entender que solo discapacidad implica diferencia.

Para ver un ejemplo y reflexionar en torno a éste, podemos ver el cortometraje “Ian”:

El cortometraje es una historia animada argentina basada en hechos reales que cuenta la historia de Ian, un niño con parálisis que se ve excluido por los otros niños en un patio de juegos a partir de burlas o miradas descalificadoras. Finalmente, de manera simbólica sus compañeros luchan por que Ian no sea excluido del patio de juegos, y lograr disipar las barreras que le impedían participar desde sus capacidades. Notoriamente, el cortometraje no presenta diálogos, sino que se enfoca en la expresión de los personajes mediante el lenguaje corporal e imágenes metafóricas. 

Lo interesante de este cortometraje es que retrata cómo la discriminación nace al momento en que los pares conciben a otro como “diferente” en contraste a ellos, que serían los “normales”. Esta lógica implica una exclusión en términos semánticos, pues se concibe a una persona como esencialmente distinta al grupo en general.

Es ilustrativo el hecho que podemos asumir que Ian no era el único niño con discapacidad del cortometraje, pues podríamos especular que su compañero de anteojos tiene algún tipo de discapacidad visual, pero en la historia él no se presenta como alguien externo al grupo, pues su diferencia no se ve acentuada por estar en el foco de los demás y ser víctima de burlas. 

Podría ser interesante pensar que el cortometraje no se trata de la idea de inclusión, sino que en el tópico del bullying, aunque sean dos temas muy ligados entre sí. El hecho de usar a un personaje con discapacidad como el protagonista de una situación que retrata la aceptación de las diferencias de todos y todas, si bien visibiliza un problema real que es la mayor discriminación que suelen sufrir las personas con discapacidad, a la vez se puede pensar que revictimiza a aquellos que ya fueron victimas de discriminación al alimentar una narrativa donde, nuevamente, sólo discapacidad equivale a diferencia y sólo aceptar a éstos equivale a inclusión. Si bien lo anterior no es una crítica al cortometraje en particular, sobre todo por el hecho de ser basado en una historia real y no un ejercicio creativo, es necesario poner sobre la mesa la idea de que es difícil concebir cortometrajes sobre inclusión que no traten sobre personas con discapacidad, pues cuando ya abordan otro tipo de diferencias, pareciera que empiezan a tratar de otros temas que ya no son inclusión, pero realmente si lo son.

 

Fuente:  https://www.youtube.com/watch?v=OHma93eZiBY 

Neurodiversidad en el Aula por Thomas Armstrong

 


En el capítulo nueve ("Neurodiversidad en el aula") de su libro "El poder de la neurodiversidad: las extraordinarias capacidades que se ocultan tras el autismo, la hiperactividad, la dislexia y otras diferencias cerebrales" del año 2012, Thomas Armstrong propone que la fusión entre la educación especial y la convencional, permitiría que el aprendizaje de todos los niños y niñas fuera mucho más beneficioso. 

“Es necesario un cambio radical en la actitud, y que padres,

 educadores y miembros de la comunidad empiecen a concebir a las

 personas con discapacidades como parte del espectro de las 

capacidades humanas” (p. 177).


¿Por qué la escuela especial y la escuela convencional por separado, no permitiría un aprendizaje beneficioso?

Armstrong menciona que ambos tipos de escuela tendrían aspectos negativos.

Por su parte la ESCUELA ESPECIAL:
  • Se centra en la carencia y disfunción, más que en las potencialidades y habilidades de los estudiantes. 
  • No suele ser estimulante para el aprendizaje, pues no hay elementos dinámicos para enseñar. 
  • Los niños y niñas que asisten a estas escuelas suelen ser segregados, acosados, insultados por los demás. 
  • Pueden haber castigos desproporcionados por parte de los y las profesoras. Encontrándonos con diversos casos donde ha habido vulneración de sus derechos. 
  • Entre otros. 


Por su parte la ESCUELA CONVENCIONAL:
  • Es restrictiva. 
  • Se exige rendimiento académico.
  • Genera estrés en el estudiante. 
  • Se evalúa a través de pruebas estandarizadas, que incluye énfasis en materias de lenguaje, matemáticas y ciencias, dejando de lado otras materias que también son importantes. 
  • Entre otros. 

¿Cómo sortear estos aspectos negativos?: AULA NEURODIVERSA

Armstrong propone la idea del Aula Neurodiversa, como una forma de sortear los aspectos negativos de los dos tipos de escuela por separado. Así, busca disolver esta dicotomía entre "especial" y "convencional". 

“El concepto de neurodiversidad ofrece un planteamiento

 alternativo en el que se empiezan a disolver las viejas divisiones que

 separan a las personas con discapacidades de las personas 

presuntamente normales” (p. 177). 


Algunas características del Aula Neurodiversa:
  • Pone énfasis en las capacidades, y entrega expectativas elevadas pero realistas a los y las estudiantes. 
  • Todos y todas las estudiantes pueden realizar las materias. Para esto, son acompañados y se les entregan refuerzos pedagógicos específicos. 
  • Se celebra y enseña que todos y todas somos diversos
  • Se basa en la idea de proyecto universal de enseñanza (que implica que al eliminar barreras  para un grupo, se puede reforzar también a otros grupos).
  • Tanto estudiantes que tienen un diagnóstico, como estudiantes que no tienen un diagnóstico comparten en clases. 
  • Posee tecnologías de asistencia
  • Considera el medioambiente
  • Pone énfasis en las relaciones humanas para estimular el aprendizaje y el desarrollo. 
  • Considera el desarrollo natural de cada estudiante, y este se evalúa según progreso individual
“El único modo de que la inclusión realmente funcione es convencer a los profesores de que los estudiantes tradicionalmente excluidos de la clase convencional constituirán un elemento positivo en sus clases. Cuando un profesor ve entrar en clase a un niño con dislexia, debería pensar: ‘Un potencial ingeniero o empresario’” (p. 183).

Reflexión: 

Es relevante mencionar que Thomas Armstrong escribe acerca de estas ideas de su realidad Estadounidense, por lo que sería ideal que pudiéramos replicarlo en escuelas de Latinoamérica (transformándolo acorde a nuestro contexto), y así poder entregar la oportunidad a todos y todas las estudiantes de poder desarrollarse y aprender en un entorno en el que se le potencialice, se le muestren sus habilidades y capacidades propias, se les evalúe de acuerdo a su propio progreso y no comparando con grupos normativos. Y al mismo tiempo, se les acompañe en los procesos de aprendizaje y se les incentive a desarrollar capacidades distintas a las que se les da importancia actualmente (como arte, música, literatura, etc). 

Referencias:

Armstrong, T. (2012). Capítulo 9: Neurodiversidad en el aula. En El poder de la neurodiversidad: las extraordinarias capacidades que se ocultan tras el autismo, la hiperactividad, la dislexia y otras diferencias cerebrales (pp. 167- 184). Buenos Aires, Argentina: Paidós.






¿Cómo entendemos la diferencia?

En el video de youtube "¿Cómo entendemos la diferencia? (adaptación de "Los Coristas")" (Wahl, 2019), se utilizan escena...