sábado, 2 de enero de 2021

Reflexión 3 (Clase 23/12/2020)

 Prácticas inclusivas 

En la clase sobre “Prácticas inclusivas” se realizó la revisión de diversos artículos e investigaciones relacionados a estas.

En el texto “Significados de las prácticas escolares que buscan responder a la diversidad desde la perspectiva de niñas y niños: una aproximación a la justicia social” (Rojas, López y Echeita, 2019) se realiza un estudio entorno a las necesidades que deben ser satisfechas en el aula para el aprendizaje en clases. Así, se destaca que un sistema escolar justo es aquel que toma en consideración las necesidades de los  y las estudiantes (ya sean necesidades del desarrollo, evolutivas, psicológicas, entre otras).

Es relevante destacar que un aspecto del estudio tiene que ver con la participación de los mismos niños y niñas (que cursan cuarto año básico), quienes, a partir de su discurso, reconocen las necesidades (tanto la de ellos y ellas mismas como la de sus grupos de compañeros y compañeras) que deben ser satisfechas para aprender en las clases.  Dentro de estas necesidades encontramos apoyo pedagógico individual, personalización de la enseñanza, acceso, aprender con otros, juego y tiempo de ocio, protección de riesgos físicos y psicológicos, entre otros. Es sumamente relevante e interesante el hecho de que estas necesidades hayan sido reconocidas y hayan salido desde los y las estudiantes, pues ellos y ellas son los protagonistas del aprendizaje y su opinión debería ser la primera en ser escuchada, para que así, se puedan desarrollar planes educativos inclusivos reales que puedan tener efectos relevantes en el aprendizaje escolar.

Por otro lado, en otros artículos se destaca la idea de aprendizaje cooperativo como parte de las metodologías que promueven prácticas inclusivas. Este tipo de metodología tendría aspectos sumamente positivos, como por ejemplo el mejoramiento de rendimiento académico, una valoración de la diversidad aún mayor, el desarrollo de capacidad de escucha hacia las demás personas, entre otros (Duran, 2009, Putnam, 2009, Slavin, 1996). Esto se puede relacionar con el estudio anteriormente mencionado de Rojas, López y Echeita (2019), en el cual se vio que una de las necesidades propuestas por los y las estudiantes de cuarto básico tenía que ver con el aprendizaje en conjunto con otros.

En relación a lo anterior, gran parte de la experiencia escolar de las personas es basada en el aprendizaje individual y competitivo, lo que puede conllevar a estrés y frustración en los y las estudiantes. Consideramos que sería relevante aplicar este principio de aprendizaje cooperativo  para ayudar a disminuir esas sensaciones de malestar, y así generar un aprendizaje más amable.

Dentro de los componentes esenciales dentro del aprendizaje cooperativo, cabe destacar la responsabilidad individual, las habilidades sociales, la interacción cara a cara, entre otros (Johnson y Johnson, 1994). Considerando estos elementos y el contexto pandémico en que nos encontramos, cabe preguntarnos sobre: ¿de qué manera el Corona Virus ha mermado esta capacidad de aprender cooperativamente?, consideramos relevante cuestionarnos esto, pues debido a la pandemia se han cambiado las modalidades de aprendizaje: ahora utilizamos el computador para asistir a clases de manera online, donde por lo general solo vemos pantallas en negro y no los rostros de nuestros compañeros y compañeras.

Por último, en la clase se vio la propuesta del modelo de Meyer y colaboradores (2014), que contempla un diseño universal de enseñanza. Este es una herramienta que ofrece planificar apoyos necesarios o posibles en una escuela al momento de armar las clases. Así se interrelacionan los apoyos para la motivación, para la representación, y para la acción y expresión, con elementos del currículo (metas, materiales, método y evaluación). Por ejemplo, si como profesor busco motivar a los estudiantes en mi clase, puedo hacerlo desde la dimensión de los métodos y así, creo y utilizo métodos que motiven el aprendizaje. Es interesante e importante conocer este tipo de material que otorga herramientas prácticas, pues así podemos tener una bajada de la teoría y poder comenzar a hacer cambios en las aulas educativas mismas.

Para finalizar, se hablaron de diversas prácticas inclusivas que se han ido desarrollando a través del tiempo (por ejemplo las necesidades propuestas por los niños y niñas de cuarto básico, el aprendizaje escolar y el diseño universal para el aprendizaje). Es relevante conocer estos estudios que tienen como protagonista el proponer elementos prácticos que pueden ayudar de manera efectiva a los y las estudiantes que están aprendiendo en las escuelas. Así, es importante que las escuelas comiencen a implementar este tipo de prácticas para garantizar cada vez con más eficacia el aprendizaje de los niños y las niñas, y así, que este aprendizaje sea motivante, y sea verdaderamente inclusivo. De esta forma todos los y las estudiantes podrán beneficiarse de la educación, y no serán excluidos de poder aprender.

 

Referencias:

López, M. (2020). Prácticas inclusivas en el aula [Material del aula]. Universidad de Chile, Santiago. 

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