Prácticas inclusivas
En la clase sobre “Prácticas inclusivas” se realizó la
revisión de diversos artículos e investigaciones relacionados a estas.
En el texto “Significados de las prácticas escolares que
buscan responder a la diversidad desde la perspectiva de niñas y niños: una aproximación
a la justicia social” (Rojas, López y Echeita, 2019) se realiza un estudio
entorno a las necesidades que deben ser satisfechas en el aula para el
aprendizaje en clases. Así, se destaca que un sistema escolar justo es aquel
que toma en consideración las necesidades de los y las estudiantes (ya sean necesidades del
desarrollo, evolutivas, psicológicas, entre otras).
Es relevante destacar que un aspecto del estudio tiene
que ver con la participación de los mismos niños y niñas (que cursan cuarto año
básico), quienes, a partir de su discurso, reconocen las necesidades (tanto la
de ellos y ellas mismas como la de sus grupos de compañeros y compañeras) que
deben ser satisfechas para aprender en las clases. Dentro de estas necesidades encontramos apoyo
pedagógico individual, personalización de la enseñanza, acceso, aprender con
otros, juego y tiempo de ocio, protección de riesgos físicos y psicológicos,
entre otros. Es sumamente relevante e interesante el hecho de que estas
necesidades hayan sido reconocidas y hayan salido desde los y las estudiantes,
pues ellos y ellas son los protagonistas del aprendizaje y su opinión debería ser
la primera en ser escuchada, para que así, se puedan desarrollar planes
educativos inclusivos reales que puedan tener efectos relevantes en el
aprendizaje escolar.
Por otro lado, en otros artículos se destaca la idea de
aprendizaje cooperativo como parte de las metodologías que promueven prácticas
inclusivas. Este tipo de metodología tendría aspectos sumamente positivos, como
por ejemplo el mejoramiento de rendimiento académico, una valoración de la
diversidad aún mayor, el desarrollo de capacidad de escucha hacia las demás personas,
entre otros (Duran, 2009, Putnam, 2009, Slavin, 1996). Esto se puede relacionar
con el estudio anteriormente mencionado de Rojas, López y Echeita (2019), en el
cual se vio que una de las necesidades propuestas por los y las estudiantes de
cuarto básico tenía que ver con el aprendizaje en conjunto con otros.
En relación a lo anterior, gran parte de la experiencia escolar
de las personas es basada en el aprendizaje individual y competitivo, lo que puede
conllevar a estrés y frustración en los y las estudiantes. Consideramos que
sería relevante aplicar este principio de aprendizaje cooperativo para ayudar a disminuir esas sensaciones de
malestar, y así generar un aprendizaje más amable.
Dentro de los componentes esenciales dentro del aprendizaje
cooperativo, cabe destacar la responsabilidad individual, las habilidades
sociales, la interacción cara a cara, entre otros (Johnson y Johnson, 1994). Considerando
estos elementos y el contexto pandémico en que nos encontramos, cabe
preguntarnos sobre: ¿de qué manera el Corona Virus ha mermado esta capacidad de
aprender cooperativamente?, consideramos relevante cuestionarnos esto, pues
debido a la pandemia se han cambiado las modalidades de aprendizaje: ahora
utilizamos el computador para asistir a clases de manera online, donde por lo
general solo vemos pantallas en negro y no los rostros de nuestros compañeros y
compañeras.
Por último, en la clase se vio la propuesta del modelo de
Meyer y colaboradores (2014), que contempla un diseño universal de enseñanza.
Este es una herramienta que ofrece planificar apoyos necesarios o posibles en
una escuela al momento de armar las clases. Así se interrelacionan los apoyos
para la motivación, para la representación, y para la acción y expresión, con
elementos del currículo (metas, materiales, método y evaluación). Por ejemplo, si
como profesor busco motivar a los estudiantes en mi clase, puedo hacerlo desde
la dimensión de los métodos y así, creo y utilizo métodos que motiven el
aprendizaje. Es interesante e importante conocer este tipo de material que
otorga herramientas prácticas, pues así podemos tener una bajada de la teoría y
poder comenzar a hacer cambios en las aulas educativas mismas.
Para finalizar, se hablaron de diversas prácticas inclusivas
que se han ido desarrollando a través del tiempo (por ejemplo las necesidades
propuestas por los niños y niñas de cuarto básico, el aprendizaje escolar y el
diseño universal para el aprendizaje). Es relevante conocer estos estudios que tienen
como protagonista el proponer elementos prácticos que pueden
ayudar de manera efectiva a los y las estudiantes que están aprendiendo en las
escuelas. Así, es importante que las escuelas comiencen a implementar este tipo
de prácticas para garantizar cada vez con más eficacia el aprendizaje de los
niños y las niñas, y así, que este aprendizaje sea motivante, y sea
verdaderamente inclusivo. De esta forma todos los y las estudiantes podrán
beneficiarse de la educación, y no serán excluidos de poder aprender.
Referencias:
López, M. (2020). Prácticas inclusivas en el aula [Material
del aula]. Universidad de Chile, Santiago.
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